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La industrialización de un producto o de un componente plástico de alto valor añadido es un proceso complejo que requiere de un enfoque global que abarque desde el diseño hasta su plena funcionalidad. En IDELT desarrollamos estos procesos de forma integral en sectores que van desde el médico hasta el electrónico, con una estrategia 360 en la que el acompañamiento al cliente es una condición indispensable para garantizar el resultado deseado.

Cuando un cliente se pone en contacto con IDELT se activa todo un proceso que requiere, en primer lugar, la presentación de la idea o la necesidad y la definición del objetivo del proyecto. Continúa con la fase de desarrollo (validaciones en una fase prototipo si el proyecto lo requiere) y concluye con la industrialización del componente o producto. Este proceso se puede resumir en diez pasos:

 

1. Partimos de una idea, una función concreta o incluso un sueño; queremos que el cliente nos transmita cuáles son sus necesidades específicas para poder dibujar una propuesta. Es el momento de dar una pincelada sobre la forma que debe tener la solución, sus dimensiones, su diseño e incluso su tacto; si debe integrar componentes electrónicos, y qué cualidades y función específica deberá cumplir. Nuestro trabajo acaba de arrancar.

2. Acudimos a la sede de nuestro cliente; comprobamos in situ de qué soluciones parten y cuáles son los elementos de mejora que necesitan para que el nuevo producto les permita aumentar la eficiencia, la productividad o para dar mayor valor a sus procesos. Aportamos ideas y les proponemos una línea de trabajo para arrancar el desarrollo del componente. Comenzamos a diseñar los primeros bocetos.

3. Arranca un proceso de colaboración que tiene dos líneas de trabajo paralelas, pero a la vez interconectadas, especialmente en el caso de las piezas funcionales: por un lado, el cliente prepara la solución técnica que engloba los componentes electrónicos o estrictamente funcionales y, por otro, en IDELT llevamos a cabo el diseño y el desarrollo estético de la pieza, es decir, de la carcasa del dispositivo.

4. La labor de acompañamiento y colaboración con el cliente se traduce en un intercambio de archivos e ideas complementarias que contribuyen a dar forma al producto final.

5. Es el momento de hacer balance de situación y de comprobar que el desarrollo del proyecto es adecuado y responde a las necesidades del cliente. Arranca la fase de prototipado, una de las más importantes de todo el proceso porque valida todo el desarrollo previo. Comprobamos que el montaje es el adecuado y que las sensaciones que despierta el producto responden a las expectativas del cliente, tanto desde el punto de vista de la funcionalidad como del diseño.

6. Lanzamiento de inversiones: llega el momento de industrializar el proyecto: fabricar los moldes, hacer los utillajesArranca la fase de fabricación, todavía en un estadio inicial.

Una vez fabricados los moldes comienzan las primeras pruebas y comenzamos a inyectar piezas para realizar un primer análisis. Es aquí donde comenzaremos el estudio del producto ya con piezas finales.

7. La política de mejora continua que aplicamos en IDELT nos lleva a hacer un nuevo balance, a extraer las conclusiones de las primeras pruebas y a implementar las posibles mejoras. Se trata de un análisis exhaustivo que incluye la corrección de cualquier componente, muesca, hendidura, etc., que sea susceptible de mejora, tanto por parte de IDELT como del cliente.

8. Estas mejoras se implementan en el diseño final antes de realizar una nueva prueba, y así de manera sucesiva hasta que el producto final queda validado. En este momento, cuando el proyecto lo requiere, dedicamos en exclusiva unos días en planta para comprobar todo en vivo junto con cliente. De esta forma, puede ver por sí mismo todo el proceso, hacer modificaciones y asegurase de que todo funciona correctamente. Una apuesta decidida por la máxima excelencia del producto contando con la experta mirada del cliente. Además, este proceso intensivo mejora los tiempos de validación del producto (algo que llevaría meses se puede resolver en semanas).

9.  Una vez validado el producto en su funcionalidad es el momento de dotarle de las propiedades estéticas. Se da un tratamiento específico a los moldes para conferirles las propiedades estéticas deseadas, por ejemplo, un estriado a un mango o cualquier otro componente ergonómico o estético.

10. Previamente a comenzar la producción en serie, se realizan los documentos necesarios para garantizar la calidad de cada pieza, un completo manual en el que se describen con minuciosidad todas las indicaciones que harán que la producción se desarrolle con los más altos estándares de calidad. Finalmente se lleva el diseño definitivo a una producción en serie, en función de las necesidades del cliente.

Post procesos como ultrasonidos, grabados laser, tampografía o serigrafia entre otras pueden ser añadidos a posteriori sobre piezas inyectadas para dotarlas de las especificaciones requeridas.

Estas diez fases se complementan con una labor de colaboración y acompañamiento al cliente que permiten a IDELT aportar al producto final un complemento diferencial y un alto valor añadido.

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